Cuando alguien busca información sobre ciudades de Vietnam, casi siempre está intentando resolver la misma duda práctica: qué paradas merecen la pena en un primer viaje y cómo encajarlas en una ruta coherente sin perder días en traslados innecesarios.
En 2026, la mejor forma de plantearlo sigue siendo la más lógica: empezar por el norte en Hanói y sus paisajes de arrozales y karst, bajar al centro para combinar patrimonio e historia imperial y terminar en el sur con la energía de Ho Chi Minh y la cara más rural y fluvial del país en el delta del Mekong.
En este artículo te contamos el mejor itinerario con las paradas que más recomendamos, además de algunas playas conocidas que suelen encajar muy bien al final del viaje, sobre todo cuando lo que se busca es descanso tras varios días de ruta cultural.
Hanói: la capital que mezcla caos, calma y memoria histórica

Es difícil elegir qué ver en Hanoi de las tantísimas cosas que tiene la capital de Vietnam. Este será probablemente el punto de llegada a Vietnam y no podría haber un lugar mejor.
Basta con caminar unos minutos para pasar del bullicio de un mercado a la calma de un templo o un lago. En el centro, el lago Hoàn Kiếm y su entorno son un buen punto de partida para orientarse, y desde ahí es fácil caer en el plan más recomendable en la ciudad: callejear por el Old Quarter, ese barrio de calles estrechas y vida a ras de suelo donde el comercio, la comida y el ruido forman parte del paisaje.
Después llega el contraste con el Barrio Colonial francés, donde aparecen edificios de corte europeo que recuerdan otra etapa del país, y que el artículo original menciona como parte de esa otra Hanoi que se siente distinta en cuanto cambias de acera.
En cuanto a visitas, se suele recomendar el Mausoleo de Ho Chi Minh y la Pagoda del Pilar Único, que ayudan a entender símbolos centrales de la historia contemporánea, como también el Templo de la Literatura, una visita muy popular por su importancia cultural y educativa.
Ho Chi Minh

La antigua Saigón es una de las ciudades más modernas y vanguardistas del Vietnam actual. La más poblada del país, no siempre está en los artículos de qué visitar en Vietnam. Es cierto que no es tan monumental como Hanoi, pero aun así tiene diferentes monumentos y rincones que merece la pena ver.
Además, se trata de un lugar ideal para ir hasta el Delta del Mekong, una parada que realmente merece la pena y cuenta con otro gran aeropuerto internacional desde el que podremos volar hasta España.
Ho Chi Minh estuvo muy marcada por la guerra y, curiosamente, muchos de sus edificios más turísticos tienen relación con la misma. Para aprender más sobre ella, el Museo de los Vestigios de la Guerra de Vietnam es la parada imprescindible. El palacio de la Reunificación nos habla de lo que pasó cuando se unió Vietnam del Norte y del Sur; de esta última, Saigón era la capital.
Igualmente, los túneles de Cu Chi, a las afueras de la ciudad, nos ayudarán a entender cómo un país como Vietnam fue capaz de ganar al todopoderoso ejército de Estados Unidos.
La época colonial francesa tiene especial esplendor en Saigón, empezando por el Ayuntamiento, la Oficina de Correos, el Hotel Continental o la Catedral de Notre Dame. Esta última, por cierto, es muy popular entre los católicos vietnamitas porque una figura de la virgen que hay frente a la misma lloró en 2005, o al menos eso afirman varios testigos.
Aunque solo sea por si acaso, si pasamos por Ho Chi Minh, debemos pasar a ver si se repite el milagro.
Huế: la antigua capital imperial

Hué es otra de las ciudades de Vietnam imprescindibles. Marcada en cualquier mapa turístico de Vietnam, fue la antigua capital del imperio vietnamita y conserva varios monumentos que lo atestiguan.
Sin duda, su Ciudad Prohibida, con acceso prohibido a los mortales, es el monumento más importante de Hue. Rivaliza en grandiosidad con la Ciudad Prohibida de su vecina China y está en excelente estado de conservación, siendo Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Dentro se encuentran el Palacio Real y la Ciudadela Púrpura. Además, hay que destacar las tumbas imperiales. Se trata de un conjunto de tumbas monumentales en las afueras de diversos emperadores; en total son siete diferentes. Las más conocidas y recomendables son las tumbas del emperador Minh Mang, Tuc Duc y Khai Dinh.
Las otras cuatro son las tumbas imperiales de Gia Long, Thieu Tri, Duc Duc y Dong Khanh, también interesantes y menos visitadas.
Muy famoso es el pequeño puente japonés de Thanh Toan, situado a las afueras, y aun el moderno puente de Troung Tien, construido entre el centro y la parte moderna de la ciudad por Gustave Eiffel y símbolo de la Hue contemporánea.
Las compras las podemos hacer junto al puente en el mercado de Dong Ba, otro clásico para los visitantes a Hue.
El otro gran imprescindible de la ciudad de Hue es la pagoda Thien Mu. También, como la Dama Celestial, está situada a orillas del Río Perfume y cuenta con una torre octogonal de 7 pisos, con una altura total de 21 metros, siendo realmente impresionante en un monumento tan antiguo.
Hội An: farolillos, paseo lento y casco histórico

Hội An suele ser la ciudad donde el viajero se reconcilia con el tiempo, porque aquí casi todo invita a caminar sin prisa: cruzar el puente japonés Chùa Cầu, entrar en alguna casa tradicional como Tấn Ký, visitar salones de asamblea como Phúc Kiến o Quảng Đông, y terminar el día en el mercado nocturno mientras la ciudad se llena de luces.
En un viaje bien planificado, Hội An no debería ser una parada de unas horas, sino un lugar para dormir al menos un par de noches, porque el encanto aparece cuando te permites repetir calles y ver cómo cambia la ciudad a distintas horas.
Hoi An Ancient Town está inscrito como Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1999, lo que refuerza su valor cultural y la sitúa como una de las paradas más sólidas de todo el país para un primer viaje.
Đà Nẵng: la ciudad para combinar playa y excursiones

Junto a la playa, en Danang encontramos bastantes atractivos que hacen recomendable una parada, aunque no es una de las paradas tradicionales en los circuitos organizados por Vietnam.
Sí se para a veces en el mirador de las montañas de mármol y también en la famosa Ba Na Hills. Se trata de un parque temático situado a las afueras de esta ciudad, a 1.400 metros sobre el nivel del mar. Su puente dorado con dos grandes manos esculpidas en piedra es, de hecho, uno de los atractivos más reconocibles del país.
Una vez en la ciudad, tenemos que destacar la playa de Non Nuoc o China Beach, una de las mejores playas de Vietnam. Aquí desembarcaron los soldados estadounidenses, pero en la actualidad no queda nada de su pasado bélico y se ha convertido en un lugar muy recomendable para tomar el sol y bañarse.
En el casco urbano no nos podemos perder el llamativo puente del dragón, la catedral (pintada en color rosa) y, en sus alrededores, la pagoda Linh Ung.
Si lo que queremos es hacer compras, tampoco nos podemos olvidar del Cho Dem Son Tara Night Market, que abre por las noches. Danang es, de hecho, una de las ciudades con más animación nocturna de todo el país.
Ninh Binh: arrozales, ríos y karst

En un Vietnam esencial, Ninh Binh suele ser esa parada que cambia el tono del viaje, porque de pronto dejas atrás el ritmo urbano y entras en un paisaje de arrozales, ríos y formaciones kársticas que parece diseñado para ir despacio.
Es una de las mejores incorporaciones si, además de ciudades, quieres sentir el Vietnam rural y fotogénico sin irte a lugares demasiado remotos, ya que está en el norte y encaja bien como extensión desde Hanói.
El Tràng An Landscape Complex está inscrito como Patrimonio Mundial de la UNESCO, y se considera además un sitio mixto, es decir, reconocido tanto por valores naturales como culturales, algo que no es tan frecuente.
En la práctica, esto se traduce en una experiencia muy concreta para el viajero: paseos en barca entre montañas kársticas, cuevas y valles, con el paisaje de arrozales como telón de fondo, que para muchas personas acaba siendo uno de los recuerdos más intensos del viaje.
My Tho

En mitad del Delta del Mekong, My Tho es una ciudad muy diferente y especial. Una parada obligatoria si queremos recorrer el sur de Vietnam, se caracteriza por vivir de cara al río.
Por ello, encontramos diferentes islas en las que la ciudad se desarrolla. Por ejemplo, a preciosa Thoi Son, que a pocos kilómetros del centro urbano se ha convertido en un oasis donde practicar el ecoturismo.
En la ciudad hay igualmente un mercado flotante realmente interesante que ver, pero si buscamos algo más de urbanidad, tenemos que ir a la parte continental. Allí encontramos templos budistas llenos de color, como los templos de Vinh Trang y Tien Giang así como edificios tradicionales vietnamitas y coloniales.
De entre todas, también destaca la casa Binh Thuy, que mezcla tanto el estilo tradicional vietnamita como la influencia colonial francesa. Sea como sea, es un lugar increíble, muy diferente al resto de ciudades de Vietnam y también muy lluvioso.
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