Descubrir el México azteca es uno de los viajes más interesantes que podemos realizar. Mucho menos turístico y conocido que el maya, pero con muchas de sus principales atracciones en las cercanías de México D.F., permite descubrir una civilización poderosa y fascinante.
Una civilización que, en cierta medida, se fusionó con la colonial, lo que ha hecho que no queden tantos monumentos y restos como en el caso maya, donde las ciudades quedaron abandonadas en la selva.
Por el contrario, muchas de las principales ciudades del imperio azteca se convirtieron en grandes ciudades del México colonial. Y es que, aunque los viajes organizados a México, no suelan centrarse en esta parte de su historia, es una manera súper interesante de descubrir un país diferente, aunque también similar a otras zonas más visitadas.
Ya te hemos hablado de las mejores ruinas mayas de Centroamérica, así que ahora vamos a hablarte de las ruinas aztecas, en la zona central de México. Después de la ruta maya viene la ruta azteca. ¡Echa un vistazo!
Teotihuacán

Ningún viaje por el México azteca podría empezar por otro lugar que no fuera Teotihuacán. Está antigua capital azteca está situada a solo 42 kilómetros de Ciudad de México, por lo que es perfecta para una escapada. De hecho, la mayor parte de las excursiones desde la capital incluyen esta visita.
En esta antigua gran ciudad, que llegó a tener 125.000 habitantes, convirtiéndose en una de las más pobladas del mundo, en su momento, destacan sus pirámides, las más grandes de Mesoamérica. También hay diferentes palacios y construcciones que podemos visitar.
La ciudad fue la cabeza de un imperio anterior al azteca y su influencia llegó hasta el sur, hasta lugares como Tikal, en la actual Guatemala.
Aunque estaba habitada durante la época azteca, que mantenían muchas de estas infraestructuras, si hay que señalar que a la llegada de los españoles este lugar había caído en decadencia y tenía mucha menos población e importancia. Además, sus grandes pirámides no fueron construidas directamente por los aztecas, sino por otro pueblo anterior del que no se sabe mucho.
De hecho, cuando los aztecas llegaron a Teotihuacán, la ciudad ya estaba en ruinas. Afortunadamente, la conservaron, más como un pequeño pueblo que como una gran ciudad, sin desmontar sus grandes pirámides ni templos. Gracias a ello, hoy día podemos visitarla y disfrutarla.
Este lugar es Patrimonio de la Humanidad desde 1987. Cuando veamos sus pirámides lo entenderemos pues se convirtieron también en un símbolo de la independencia de México.
Tlatelolco

Dentro de la misma Ciudad de México, encontramos el área arqueológica de Tlatelolco. Este lugar, construido en otra isla cercana a Tenochtitlán, solo trece años después, fue una ciudad independiente hasta la llegada de los españoles, cuando se incorporó a la Ciudad de México.
La misma zona de Tlatelolco es muy interesante porque combina edificios tanto de época colonial como aztecas. Por ello se le llama la Plaza de las Tres Culturas.
De entre todos ellos, destaca el Templo Mayor (no confundir con el Templo Mayor de Tenochtitlán), el Templo de las Pinturas, el Palacio, el Templo Calendárico y Coatepantli o el muro de serpientes. En total, hay doce edificaciones de época azteca.
Este lugar se hizo muy famoso en su época por su tianguis, que era uno de los principales mercados de Centroamérica. Los conquistadores españoles se quedaron completamente asombrados con la cantidad de productos que había, así como el orden y la organización del mismo.
Esto es curioso porque en aquella época no existía la moneda como tal y se utilizaba el trueque. Se intercambiaban productos por productos o, en algunos casos, el cacao, oro en polvo, telas o hachuelas de cobre, que servían de moneda.
Se considera que este mercado era el más importante de todo el mundo azteca y el que contribuyó a la riqueza que podemos ver en sus diferentes templos y palacios.
Una de las ventajas de visitar Tlatelolco es que se haya en plena ciudad y cuenta hasta con una parada de metro. Así, de todas las visitas al México azteca que vamos a proponer esta es la más accesible.
Malinalco

La Zona Arqueológica de Malinalco, situada a unos cien kilómetros de la Ciudad de México, es un destacado ejemplo de la arquitectura monolítica azteca. Este sitio ceremonial, construido durante el reinado del emperador Ahuítzotl, servía como centro de iniciación para los guerreros de élite conocidos como águilas y jaguares.
El templo principal, denominado Cuauhcalli o «Casa de las Águilas», está tallado directamente en la roca de la montaña, lo que lo convierte en una obra arquitectónica única en Mesoamérica. Su entrada representa las fauces abiertas de una serpiente, simbolizando el acceso al inframundo. En el interior, hay esculturas de águilas y jaguares, que representan a las órdenes guerreras que se entrenaban en este lugar.
Además del Cuauhcalli, el complejo incluye otras estructuras ceremoniales y militares, que reflejan la importancia estratégica y religiosa de Malinalco en el México Azteca.
También destaca la ubicación del sitio, en la ladera del Cerro de los Ídolos. Desde ahí hay una vista panorámica del valle, que les facilitaba el control y la vigilancia de la región.
Hoy en día, Malinalco es reconocido como un Pueblo Mágico, combinando su riqueza histórica con una arquitectura colonial bien conservada. Aun así, su templo monolítico sigue siendo su principal reclamo. Excavado en la piedra, es una muestra única del saber hacer de los aztecas y una de las excursiones en México más diferentes.
Esta localidad también es conocida por su gastronomía, con platos exóticos como el caldo de iguana y los tamales de rana. Platos de origen prehispánico, hay incluso rutas gastronómicas que trasladan a los visitantes a los sabores de antaño.
Pirámides de Xochicalco

Xochicalco es una antigua ciudad prehispánica ubicada en el estado de Morelos, México, aproximadamente a 38 km al suroeste de Cuernavaca. Su nombre en náhuatl significa «en el lugar de la casa de las flores». Esta ciudad alcanzó su apogeo durante el periodo Epiclásico, entre los años 700 y 900 d.C., tras la caída de Teotihuacán, convirtiéndose en un importante centro político, religioso y comercial.
Construida sobre una colina artificial de 130 metros de altura, Xochicalco presenta una planificación urbana que incluye terrazas artificiales, plazas, templos y edificaciones administrativas. Su ubicación estratégica y fortificaciones, como murallas y fosos, reflejan la necesidad de defensa en una época de constantes conflictos.
Destacan también cuevas artificiales construidas en sus colinas, de donde se sacaba la piedra para las construcciones y que posteriormente se acondicionaban. La más importante de ellas es el Observatorio, centrado en el estudio del sol y otros fenómenos celestes.
Entre sus estructuras más destacadas se encuentra la Pirámide de las Serpientes Emplumadas, adornada con relieves que representan a Quetzalcóatl, la serpiente emplumada. El detalle y la artesanía de esta pirámide es increíble. Además, cuenta con tres juegos de pelota, un observatorio astronómico y una acrópolis que alberga diversos edificios ceremoniales y residenciales.
Xochicalco fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1999 debido a su excepcional estado de conservación y su importancia histórica. Aun así, no es tan visitado como otras ruinas, lo que permite una visita cómoda y sin aglomeraciones. Un lugar donde poder echar la vista atrás y descubrir el pasado.
Huey Teocalli

Uno de los consejos para viajar a México que no podemos dejar de dar es visitar el Huey Teocalli o Templo Mayor de Tenochtitlán, la actual Ciudad de México. Este imponente templo piramidal, construido en 1325, era el centro de la vida política y religiosa del México azteca.
Estaba dedicado a dos deidades principales: Huitzilopochtli, dios de la guerra, y Tláloc, dios de la lluvia y la agricultura. Cada deidad tenía su propio santuario en la cima del templo, accesible por escalinatas independientes.
La estructura del Templo Mayor fue objeto de múltiples ampliaciones, alcanzando una altura aproximada de 60 metros en su última etapa. Con la llegada de los conquistadores españoles en 1521, se destruyó el templo porque simbolizaba el poder azteca.
Durante siglos, los restos del templo permanecieron ocultos bajo las construcciones coloniales hasta que, en 1978, el hallazgo fortuito de un monolito representando a la diosa Coyolxauhqui marcó el inicio de extensas excavaciones arqueológicas.
Además de poder ver sus restos, también podemos visitar un museo adyacente que nos habla un poco más de este lugar y su importancia. Hoy en día, los vestigios del Templo Mayor y su museo adyacente ofrecen una ventana directa al esplendor de la cultura azteca, exhibiendo una amplia colección de piezas arqueológicas descubiertas en el sitio.
Como el caso de Tlatelolco, es una zona completamente accesible dentro del centro urbano de la capital mexicana.
Tepozteco

El Tepozteco es una zona arqueológica situada en la cima del cerro del mismo nombre, en el municipio de Tepoztlán, en Morelos. Este sitio alberga un templo dedicado a Ometochtli–Tepoztécatl, deidad mexica asociada a la fertilidad y la cosecha.
La construcción del templo data aproximadamente entre 1150 y 1350 d.C. Consta de una plataforma de 6.4 metros de altura que sostiene la base del templo de 3.3 metros, sobre la cual se erigen los restos del santuario, alcanzando una altura total de 12.4 metros. Al estar en alto, esta altura impresiona, aunque no sea tan elevada como otras ruinas aztecas.
El templo está compuesto por dos cámaras: una exterior que servía como vestíbulo y una interior que albergaba la imagen de la deidad.
El acceso al Tepozteco implica una caminata ascendente desde el pueblo de Tepoztlán, recorriendo aproximadamente 2 kilómetros hasta alcanzar la cima a 2,300 metros sobre el nivel del mar. Es una caminata exigente, que requiere calzado cómodo y agua.
Durante el ascenso, los visitantes pueden apreciar la biodiversidad del Parque Nacional El Tepozteco, área natural protegida que rodea el sitio arqueológico. Así podemos unir naturaleza, cultura e historia.
Este templo fue un importante centro ceremonial que atrajo a peregrinos de regiones distantes, incluso desde Guatemala, durante el periodo Posclásico Medio. La relevancia del Tepozteco en la cosmovisión mexica se refleja en su arquitectura y en la elección de su emplazamiento, ofreciendo vistas panorámicas del valle de Tepoztlán y simbolizando la conexión entre lo terrenal y lo divino.
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